Proverbios 25
25:2 Gloria de Dios es encubrir un asunto;
pero honra del rey es escudriñarlo.
25:3 Para la altura de los cielos, y para la profundidad de la tierra,
y para el corazón de los reyes, no hay investigación.
25:4 Quita las escorias de la plata,
y saldrá alhaja al fundidor.
25:5 Aparta al impío de la presencia del rey,
y su trono se afirmará en justicia.
25:6 No te alabes delante del rey,
ni estés en el lugar de los grandes;
25:7 Porque mejor es que se te diga: Sube acá,
y no que seas humillado delante del príncipe
a quien han mirado tus ojos.
25:8 No entres apresuradamente en pleito,
no sea que no sepas qué hacer al fin,
después que tu prójimo te haya avergonzado.
25:9 Trata tu causa con tu compañero,
y no descubras el secreto a otro,
25:10 No sea que te deshonre el que lo oyere,
y tu infamia no pueda repararse.
25:11 Manzana de oro con figuras de plata
es la palabra dicha como conviene.
25:12 Como zarcillo de oro y joyel de oro fino
es el que reprende al sabio que tiene oído dócil.
25:13 Como frío de nieve en tiempo de la siega,
así es el mensajero fiel a los que lo envían,
pues al alma de su señor da refrigerio.
25:14 Como nubes y vientos sin lluvia,
así es el hombre que se jacta de falsa liberalidad.
25:15 Con larga paciencia se aplaca el príncipe,
y la lengua blanda quebranta los huesos.
25:16 ¿Hallaste miel? Come lo que te basta,
no sea que hastiado de ella la vomites.
25:17 Detén tu pie de la casa de tu vecino,
no sea que hastiado de ti te aborrezca.
25:18 Martillo y cuchillo y saeta aguda
es el hombre que habla contra su prójimo falso testimonio.
25:19 Como diente roto y pie descoyuntado
es la confianza en el prevaricador en tiempo de angustia.
25:20 El que canta canciones al corazón afligido
es como el que quita la ropa en tiempo de frío, o el que sobre el jabón echa vinagre.
25:21 Si el que te aborrece tuviere hambre, dale de comer pan,
y si tuviere sed, dale de beber agua;
25:22 Porque ascuas amontonarás sobre su cabeza,
y Jehová te lo pagará.
25:23 El viento del norte ahuyenta la lluvia,
y el rostro airado la lengua detractora.
25:24 Mejor es estar en un rincón del terrado,
que con mujer rencillosa en casa espaciosa.
25:25 Como el agua fría al alma sedienta,
así son las buenas nuevas de lejanas tierras.
25:26 Como fuente turbia y manantial corrompido,
es el justo que cae delante del impío.
25:27 Comer mucha miel no es bueno,
ni el buscar la propia gloria es gloria.
25:28 Como ciudad derribada y sin muro
es el hombre cuyo espíritu no tiene rienda.
Atrás
